Mi carrera en marketing no ha sido lineal, y honestamente, creo que ahí está su valor.
Empecé en Caracas, donde di mis primeros pasos en la industria. Fue una etapa que me enseñó muchísimo sobre adaptabilidad, creatividad y resolución. Cuando los recursos son limitados, aprendes a pensar diferente, a encontrar soluciones y a sacarle el máximo a cada idea.
Luego vino Toronto.
Un cambio total de contexto, cultura y ritmo.
Vivir y trabajar en otro país no solo amplía tu CV, amplía tu forma de ver el mundo. Te obliga a salir de lo cómodo, a cuestionarte lo que sabes y a aprender mucho más rápido. Fue una experiencia que me retó, pero también me hizo crecer muchísimo tanto a nivel profesional como personal.
Y ahora, Madrid.
Una ciudad nueva, una etapa nueva y muchos retos por delante.
Si algo he aprendido en este recorrido es que no necesitas tener todo claro para avanzar. De hecho, muchas veces el crecimiento viene precisamente de lo desconocido.
También entendí que cada experiencia suma. Incluso las que no salen como esperabas. Cada proyecto, cada equipo, cada error… todo va construyendo tu criterio.
Y en una industria como el marketing, donde todo cambia constantemente, tu criterio es lo más valioso que tienes.
Las herramientas cambian.
Las plataformas evolucionan.
Las tendencias van y vienen.
Pero tu forma de pensar, de analizar y de conectar ideas… eso es lo que realmente marca la diferencia.


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